Museo Palacio de los Capitanes Generales

Museo Palacio de los Capitanes Generales

Museo Palacio de los Capitanes Generales

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En la Plaza de Armas de La Habana, este palacio barroco del siglo XVIII alberga el Museo de la Ciudad y 40 salas dedicadas a la historia cubana.

En la Plaza de Armas de La Habana, el Palacio de los Capitanes Generales alinea sus arcadas de piedra caliza en tres siglos de historia cubana. Antigua residencia de 65 capitanes generales españoles, sede del gobierno militar estadounidense, palacio presidencial y posteriormente ayuntamiento, alberga desde 1967 el Museo de la Ciudad, que cuenta con 40 salas temáticas. El edificio está clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con el conjunto de la Habana Vieja.

Por qué visitar este palacio

Tres razones hacen que la visita sea interesante para comprender Cuba:

  • Un resumen del poder: un único edificio ha albergado sucesivamente la autoridad colonial española (1791-1898), el gobierno militar estadounidense (1899-1902), la presidencia cubana (1902-1920), la alcaldía de la capital y posteriormente un museo estatal. Pocos edificios resumen de manera tan clara las transiciones políticas de la isla.
  • Una arquitectura barroca cubana sobria: 22 metros de altura, una manzana completa, un patio central plantado de palmeras reales y adornado con una estatua de mármol blanco de Cristóbal Colón firmada por J. Cucchiari (1862).
  • Colecciones excepcionales: la Giraldilla original, primer bronce fundido en La Habana entre 1630 y 1634, el águila estadounidense del monumento del USS Maine, obras de Wifredo Lam, Amelia Peláez, René Portocarrero, y una carroza real expuesta desde la visita de los soberanos españoles.

Historia del sitio

El sitio acogió primero la Parroquial Mayor, primera iglesia de La Habana, incendiada por el pirata francés Jacques de Sores en el siglo XVI. El edificio religioso fue posteriormente gravemente dañado por la explosión de la nave Santa Bárbara en 1741. Cuando un huracán destruyó la sede del cabildo en 1768, las autoridades decidieron reunir varias funciones en un nuevo edificio: residencia del gobernador, consejo municipal y cárcel pública.

El proyecto fue encargado al ingeniero Antonio Fernández Trebejos y Zaldívar. Los trabajos comenzaron en 1776 bajo el impulso del marqués de la Torre y se completaron a finales de 1791, bajo el gobierno de Luis de las Casas. Los obreros eran mayoritariamente esclavos, como era la norma en las grandes obras coloniales.

Durante más de un siglo, de 1791 a 1898, 65 capitanes generales españoles se sucedieron allí. Tras la Guerra Hispanoamericana, el palacio se convirtió en la sede del gobierno militar estadounidense (1899-1902), luego en palacio presidencial de la joven República cubana (1902-1920), antes de albergar el ayuntamiento de La Habana. En 1967, este se trasladó, y el Museo de la Ciudad fue inaugurado en diciembre de ese mismo año.

Arquitectura y materiales

El palacio, de planta rectangular, fue construido en piedra caliza blanca extraída de las canteras de San Lázaro, salpicada de fósiles marinos aún visibles en la fachada. Los materiales importados testimonian la categoría de la obra:

  • 100 000 ladrillos de Málaga;
  • rejas de hierro forjado de Bilbao;
  • mármol de Génova y Carrara para los suelos interiores;
  • madera y cal de origen cubano.

El portal monumental, añadido en 1834, lleva el escudo español adornado con el collar de la Orden del Toisón de Oro. Un reloj de volutas añadido en el siglo XIX introduce un toque neoclásico en un conjunto barroco por lo demás sobrio.

La distribución funcional de 1792 sigue explicando la circulación actual: la residencia del capitán general ocupaba la planta alta en el lado de la Plaza de Armas, el Cabildo daba a la calle Obispo, y la cárcel pública se encontraba en la calle Mercaderes (cerrada en 1834). El patio central, considerado uno de los más hermosos de la arquitectura colonial cubana, fue restaurado en 1930 por los arquitectos Govantes y Cabarrocas, y nuevamente en 1968 por Daniel Taboada.

Qué ver en el museo

Las 40 salas se organizan en varios conjuntos coherentes.

El Salón del Trono

Heredado de la tradición española, este salón nunca había acogido a una monarquía hasta la visita oficial del rey Juan Carlos y la reina Sofía de España en 1997. Los soberanos posaron frente a la tarima real sin ocuparla.

Salas de la independencia

  • Sala de las Banderas cubanas: primer pabellón independentista de 1850, objetos que pertenecieron a José Martí.
  • Salón de la Cuba heroica: guerra de 1868 dirigida por Carlos Manuel de Céspedes, Pacto del Zanjón.
  • Sala de la Intervención estadounidense: águila estadounidense procedente del monumento del USS Maine, cuya explosión en 1898 precipitó la entrada en guerra de Estados Unidos.
  • Sala Capitular: antiguo Cabildo, lugar de las grandes decisiones municipales (creación del ferrocarril, sociedades científicas).

Espacios de vida colonial

  • Salón de mimbre: mobiliario Art nouveau y creaciones de René Lalique y Émile Gallé.
  • Comedor: tapices flamencos, vajilla de cobre plateado.
  • Cuarto de baño: bañeras de mármol italiano esculpidas en forma de concha o góndola.

Salas temáticas y colecciones

  • Sala Emilio Roig: homenaje al primer historiador oficial de La Habana y fundador del museo.
  • Cementerio de Espada: obras funerarias del primer cementerio moderno de Cuba, fundado en 1806.
  • Cocheras: carrozas coloniales, locomotora Cagney en miniatura de 1905, carroza real expuesta desde la visita de los soberanos españoles en 1999.
  • La Giraldilla: primera escultura en bronce fundida en La Habana entre 1630 y 1634, que coronaba anteriormente la torre del Castillo de la Real Fuerza.
  • Pinacoteca: obras académicas de Leopoldo Romañach y Armando Menocal, modernismo cubano de Víctor Manuel, Amelia Peláez, Mariano Rodríguez, René Portocarrero y Wifredo Lam.

Información práctica

  • Dirección: Plaza de Armas, Habana Vieja.
  • Duración de la visita: destine entre 1h30 y 2h30 para recorrer lo esencial de las 40 salas; más si lee los carteles en detalle.
  • Tarifa: entrada de pago, módica, con suplemento posible por fotografía. Tarifas variables, a confirmar en el sitio.
  • Horarios: abierto todo el año, generalmente de mañana a primeras horas de la tarde hasta el final de la tarde. Verifique los horarios actualizados en la entrada o con su guía.
  • Idiomas: carteles esencialmente en español; un guía de habla hispana ayuda a captar los matices históricos.
  • Accesibilidad: el patio interior es accesible, pero la planta alta se alcanza por escalera.

En las proximidades

El palacio se inscribe en un recorrido denso en monumentos. Desde la Plaza de Armas, accede a pie al Castillo de la Real Fuerza (donde anteriormente reinaba la Giraldilla original), la Catedral de La Habana y el Capitolio. Para prolongar el paseo en la capital, el barrio vecino de Centro Habana ofrece un contraste marcado con la Habana Vieja restaurada.

Para comprender la defensa colonial cubana más allá de la capital, el Castillo de San Severino en Matanzas y el Castillo de Jagua cerca de Cienfuegos complementan utilmente la visita. En cuanto a la naturaleza, la Cueva de los Portales en Pinar del Río añade una etapa de memoria revolucionaria.

Cómo llegar

El museo se encuentra en el flanco este de la Plaza de Armas, en la Habana Vieja. Desde el aeropuerto José Martí, destine aproximadamente 30 a 45 minutos en taxi según el tráfico. Desde el barrio de El Vedado o el Capitolio, el palacio es accesible en 10 a 15 minutos en taxi o coco-taxi. La Habana Vieja se recorre a pie: la mayoría de alojamientos del centro histórico están a menos de diez minutos de caminata.

Preguntas frecuentes

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Preguntas frecuentes

Una visita atenta de las 40 salas requiere entre 1h30 y 2h30. Destine más tiempo si desea detallar la pinacoteca y las salas dedicadas a la independencia.

Sí, especialmente para las secciones sobre carrozas, la locomotora en miniatura de 1905 y los uniformes militares. Las salas temáticas pueden resultar más áridas para los más pequeños.

La fotografía generalmente está permitida mediante un suplemento cobrado en la entrada. El flash y los trípodes pueden estar restringidos según la sala.

El palacio acogió en 1898 los funerales nacionales relacionados con la explosión del acorazado Maine, y posteriormente se convirtió en la sede del gobierno militar estadounidense entre 1899 y 1902. El águila estadounidense que coronaba el monumento del USS Maine hoy está expuesta en el museo.

Dado que los carteles están esencialmente en español, un guía de habla hispana facilita enormemente la comprensión del contexto histórico, especialmente para las salas dedicadas a las guerras de independencia y al Pacto del Zanjón.

Incluir este palacio en su viaje a Cuba

El Palacio de los Capitanes Generales constituye una etapa de referencia para comprender la historia política de la isla, desde la colonia hasta las luchas de independencia. Nuestros itinerarios de viaje Cuba integran la Habana Vieja y sus museos, articulándolos con las regiones de occidente, centro y oriente según sus intereses.

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